Miércoles 24 de Julio de 2024
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 Para los próximos tres meses se esperan temperaturas mínimas y máximas
sobre lo normal, con valores máximos elevados en el día y noches más cálidas.
 
El pronóstico estacional para América Latina que elabora el Centro Internacional
para la Investigación del Fenómeno de El Niño (CIIFEN), anuncia que durante los
próximos tres meses “se esperan en promedio temperaturas mínimas y máximas
sobre lo normal en la zona central de Chile. Esto implica que podríamos tener
altas temperaturas durante el día, con valores máximos elevados, y además
noches más cálidas a lo que estamos acostumbrados”, explica la docente de
la Escuela de Ciencias Agroalimentarias, Animales y Ambientales (ECA3) de
la Universidad de O’Higgins (UOH), Viviana Tudela.
 
Estas temperaturas mínimas y máximas por sobre lo normal implican –según
explica la docente- una posible aceleración en el desarrollo de los cultivos, lo que
podría también adelantar cosechas, “por lo que se requiere estar muy atentos al
momento en que se alcanza la madurez de cosecha para planificar la labor con
una anticipación aceptable”.
 
El alza de temperaturas también es sinónimo de incremento de la demanda
hídrica. “Los cultivos más sensibles a esta situación son las hortalizas de
arraigamiento superficial, dado que la atmósfera extrae el agua con mayor
facilidad desde los primeros centímetros del suelo donde se ubican las raíces de
estas especies. Por esta razón, el aumento de las temperaturas implica además
una necesidad de aumentar la frecuencia de riego en estos casos”, asegura la
Doctora en Ciencias Silvoagrícolas y Veterinarias.
 
Como recomendación, la docente UOH explica que, para aumentar la eficiencia en
el uso del agua, sobre todo si esta es limitada, “es importante reducir al mínimo la
evaporación directa desde el suelo, para lo cual puede utilizarse mulch (acolchado
plástico u orgánico). En caso de sembrar o plantar en este trimestre, se debe
procurar el máximo cubrimiento del cultivo, lo antes posible”.
 
Agrega que también es necesario mantener un buen control de malezas, para
evitar que estas usen parte del agua que se ha aplicado con riego; como también
un manejo de suelo apropiado, evitando la compactación y favoreciendo una
infiltración de agua y exploración de raíces en profundidad, lo que ayudará a que
los cultivos soporten mejor los eventos de altas temperaturas extremas.
 
“Se espera que la fase El Niño se mantenga al menos hasta abril de 2024. De
acuerdo a la actual proyección, a partir del trimestre abril-mayo-junio, la
probabilidad de ocurrencia de El Niño podría caer bajo el 40%, aumentando la
posibilidad de condiciones neutrales, aunque considerando que estas
probabilidades son generadas a través de modelos de predicción de anomalías de

temperatura superficial del mar, es importante revisar mensualmente la evolución
de los pronósticos”, asegura.
 
En cuanto a precipitaciones, señala que no es posible pronosticar eventos con
meses de anticipación. “Los montos de precipitaciones de este trimestre son
históricamente bajos, por lo que se considera una estación seca al menos en la
Región de O’Higgins. Lo anterior, sumado a la posible evolución de El Niño para
después de abril, no permite prever qué pasará con las lluvias hacia fines de otoño
e invierno. La recomendación para los agricultores -en este caso- es revisar
mensualmente el pronóstico estacional, particularmente desde abril”, finaliza la
docente.

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