Martes 4 de Octubre de 2022
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El cientista político Guido Larson, analista internacional y profesor de la Universidad del Desarrollo, dijo este jueves a Cooperativa que no cree que las manifestaciones que sacuden Irán desde hace seis días consigan un cambio en el país.

Las protestas comenzaron el viernes tras conocerse la muerte de Mahsa Amini tras ser detenida por la Policía de la Moral por llevar mal el velo y se han ido extendiendo por el territorio.

Con gritos como «Justicia, libertad y no al hiyab (pañuelos o velos) obligatorio», «Mujeres, vida, libertad» o «Muerte al dictador», los manifestantes han mostrado su indignación en al menos 20 ciudades, en unas protestas en las que la violencia se ha intensificado con las fuerzas de seguridad recurriendo a material antidisturbios y ya dejan 17 víctimas fatales.

En conversación con Lo Que Queda del Día, Larson planteó que «se tiende a subestimar la capacidad que tiene el Gobierno de controlar situaciones de esta naturaleza y también los grados de aceptación que pueda tener (la ola de protestas) para la sociedad iraní en su conjunto».

«No hay que perder de vista que la sociedad iraní es una sociedad extremadamente compleja, multiétnica, con 83 millones de habitantes y con sectores conservadores muy significativos y con una historia institucionalizada de teocracia desde 1979. Uno observa a la Policía Moral y hay una parte que, de hecho, está integrada por mujeres. No creo que haya que extrapolar lo que uno está observando como una tendencia generalizada de la totalidad de la sociedad iraní», señaló el académico.

En ese sentido, advirtió que en Irán «hay porciones muy importantes de la sociedad que son conservadoras, que están en contra de esta suerte de liberación de la estética, particularmente femenina, y que miran con sospecha los principios de orden liberal que una y otra vez han aparecido en los últimos 20 años en la sociedad de Irán».

«La institucionalización de la religión, de la Policía, del aparato de seguridad, del mismo ayatolá y de todo su círculo está tan calcificada dentro de la sociedad que es bien complejo suponer que vaya a haber una transformación, a menos que se mantenga el esfuerzo permanente en el tiempo, pero esa es una cosa en las que han fallado estos movimientos», enfatizó.

LA FALTA DE LIDERAZGO, EL TALÓN DE AQUILES DE LAS MOVILIZACIONES
Larson explicó que «si uno toma los últimos 20 años de historia en Irán uno se va a encontrar con que cada tanto aparecen protestas de distinta naturaleza y uno de los problemas de las protestas es que toman un repertorio muy amplio de demandas hacia el Gobierno y hacia el sistema político iraní». Por lo tanto, «cuesta encontrar un grado de liderazgo que las permita mantener en el tiempo y presionar al Gobierno de forma tal de generar transformaciones con base a las demandas».

Aunque considera que la movilización por la muerte de Mahsa Amini hasta ahora «es más sintética, más específica» que las protestas anteriores, el experto aseguró que no cabe duda que «con el correr del tiempo se va a abrir y va a recoger un repertorio más amplio de lo que ya existe».

«Tengo dudas y soy bastante cauteloso con suponer que las protestas van a derivar en una transformación del sistema; más bien soy pesimista y creo que lo va a ocurrir es lo que ya ha venido ocurriendo en muchas otras oportunidades: va a haber una respuesta represiva, una respuesta violenta, un intento de control de las comunicaciones y probablemente cierto tipo de promesas ligadas a investigaciones para esclarecer exactamente lo ocurrido, pero después de que pase todo eso el curso de los acontecimientos va a tender a aminorar y eso va a significar la defensa y el mantenimiento del régimen teocrático», concluyó.

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